Por Agustín Leguizamón

Más allá de que nos cueste aceptar a los argentinos, el asado no es nuestro. Hace más de 500.000 años antes de Cristo el hombre descubrió el fuego y es seguro, aunque sin datos que lo confirmen, que algún “homo-argento” de ése momento tiro a algún animal al fuego para asarlo.

Lo que si podemos confirmar es que nuestras tierras fueron el mejor hábitat para el ganado. La historia refiere que las primeras especies que llegaron al Virreinato del Rio de la Plata fueron en el año 1553, 7 vacas y 1 toro traídos desde Brasil, y para el año 1580 la especie llegaba a Buenos Aires. La compatibilidad que existió entre las vacas y el terreno fue tal que para el siglo XVII la pampa ya albergaba 40 millones de cabezas de ganado.

El mágico “Ritual Argentino” de asar es un momento que se comparte con familiares, amigos o desconocidos, aunque lo más importante es juntarse a comer un asado.

Desde el año 1800 podemos afirmar que ya era protocolar la reunión, los gauchos se juntaban entre cuatro o cinco y se iban a cazar con sus boleadoras, cuchillos y lazos para luego comer lo cazado en el lugar.

Con el tiempo se empezó a aprovechar mucho más al animal junto a sus cortes y hoy en día ya no se desperdicia casi nada.

El asado no tiene una ocasión especial, puede ser en cualquier momento, en cualquier lugar, aunque es más fácil de celebrar un sábado a la noche o un domingo al mediodía para poder dedicarle más tiempo.

Todo arranca desde las compras: ¿Leña o carbón? ¿Qué corte compramos? ¿Hay achuras? ¿Cuántos somos? ¿Qué se toma? Etc… algunas de las preguntas que nos hacemos siempre. Una vez, ya con todos los materiales a disposición, comenzamos a prender el fuego.

Ahí es cuando arranca la magia, el olor a leña da una sensación de libertad y frescura que es muy difícil de comparar, la música que acompaña ese primer momento es la que al asador más le gusta, es tan personal como lo es la forma de asar.

Con el correr de los años la música fue mutando en los asados, comenzamos con los gauchos en las fogatas con una guitarra payando, llegando a la actualidad donde se puede escuchar desde un chámame a una banda de heavy metal nórdica.

Spotify hace unos meses lanzó un ranking de cuáles son las bandas y canciones más escuchadas en los asados, filtró dentro de las listas que aparecía la palabra ASADO y los resultados fueron muy variados tanto que, entre las 10 bandas se pueden ver a los Rolling Stone, Los Nocheros, Playing for Change o Calle 13 por ejemplo, y las canciones más escuchadas van desde “Feel Good Inc” de Gorillaz a “Asado y Fernet” de Los Caligaris.

Evidentemente podemos afirmar que el ritual de asar está íntimamente relacionado con la música. Es muy raro que vayan por caminos separados. Y como decía Don Atahualpa Yupanqui en las “Coplas del payador perseguido”:

 

"Con su permiso voy a dentrar,

aunque no soy convidado

pero en mi pago un asao

no es de naides y es de todos

yo voy a cantar a mi modo,

después que haya churrasqueado…"