Por Damián "Puma" Gaspari

Comer y escuchar música son dos de los placeres de la vida. Canciones alegres o tristes. De amor o desamor. Todo influye en el estado de ánimo a la hora de vivir. Y ni hablar en la hora de cocinar. Se dice habitualmente que “somos” lo que “comemos”, pero de “como” lo cocinamos o comemos  se habla poco en realidad.

En ése “cómo” unos de los ingredientes fundamentales de todo plato es la música. Más que la sal o pimienta si realmente lo pensamos. Porque el plato elegido tiene que ver con el estado de ánimo general. Y nada mejor para eso que de fondo esté sonando una buena banda musical.

Como todo en la vida esto también tiene su historia: para los griegos y los romanos, la música era un componente indispensable durante los banquetes. En su libro “Sinfonía Gastronómica”, Roberto Iovino cuenta que los trovadores aprovechaban los convites para dar a conocer sus composiciones musicales y poéticas; y que la ópera se generó en fiestas de la nobleza.

Así, a lo largo de la historia muchos platos han sido consagrados a músicos o instrumentos musicales. Pero la síntesis perfecta de la unión entre comida y música era la “Tafelmusik”, un entretenimiento musical organizado por y para una mesa suntuosamente preparada. Este género se desarrolló en Alemania entre el siglo XVII y mediados del XVIII, aunque era común en toda Europa.

De a poco fue progresando a medida que las sociedades fueron avanzando. Ya más reciente en el tiempo los restaurants con “Cena Show” emulaban a la historia y ofrecían la comida con una banda o cantante otorgando su función. Aún hay lugares que siguen brindando esa alternativa. Otros, lo reemplazan con música de fondo. Pero si nos ponemos a pensar, es muy difícil comer afuera y que no haya música sonando.

Ya con el paso del tiempo y la llegada de “nuevas tecnologías” la música en vivo durante la comida se reemplazó por la radio, discos, casettes, cd, hasta llegar a la era digital actual. Donde ya no necesitamos un reproductor sino que sólo con un celular y una conexión a Internet basta para escuchar lo deseado al momento de la cocina o comida.